Anomia del deporte:
En la anomia, las normas están ausentes. Las normas son el efecto de vivir, de transitar por esas prácticas. Cuando no hay regla no sabemos qué hacer, no sabemos qué esperar del otro. No sólo que no hay ley, sino que no hay parámetro moral compartido. La ausencia de regulación se presenta porque el cambió fue muy rápido, eso da lugar a crisis, que es un cambio abrupto que genera consecuencias agudas. No hay tiempo para generar la regulación a tiempo y se provoca el conflicto.
El deporte, y las actividades físicas y recreativas, poseen rasgos incuestionables de inserción social, por ser actividades tan expandidas y que reúnen la adhesión de tantas personas y grupos familiares. El patio, cancha o el gimnasio, son las únicas aulas donde la mente y el cuerpo se funden en actitudes integrativas, de superación, de convivencia, de adversidad y hasta de flaquezas.
Mercantilización del deporte:
El mercantilismo es un fenómeno que surge en el siglo XVI, y que a través de los años ha crecido, en la actualidad el deporte está siendo dominado por grandes empresas transnacionales, de información, comunicación, materiales deportivos y otros. Todo este fenómeno cambiante de la esencia real del deporte podemos evidenciarlo en los juegos olímpicos, los cuales se han prestado al mercantilismo y al espectáculo, y ya no parecen ser aquellos juegos que promovían la paz, unión, hermandad y juego limpio, Si no un espectáculo para para beneficiar a algunos grupos, disfrutar de la debilidad de otros, y demostrar el poder de unos cuantos. La mercantilización del deporte aparece cuando se introducen dentro del mercado actividades que antes no estaban.

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